Origen del gotelé

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El gotelé comenzó a ser algo habitual en el sector de la construcción hace 30 años. Está técnica se puso de moda para disimular las imperfecciones del techo. Aquellos que no estaban muy bien terminados, eran pintados con esta técnica para que diera la sensación de tener estalactitas colgando de un falso techo. Como esta técnica era efectiva, se inició también con las paredes. Para las constructoras es una forma rápida de hacer las paredes. Se echa una capa de yeso sin preocuparse de cómo quede porque luego se pinta con gotelé y a simple vista se eliminan todas las imperfecciones que puedan existir.

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Los primeros profesionales que pintaban con gotelé utilizaban escobilla o una máquina manual en forma de bombo, una forma muy rudimentaria de conseguir este acabado. Más tarde aparecieron las pistolas con compresor que mejoraron la uniformidad de las paredes. Para lograr esa uniformidad en la superficie de las paredes y los techos es necesario tener en cuenta la potencia del compresor. Cuanta más potencia tenga el compresor más pequeña será la gota del gotelé, por lo que lo habitualmente se emplea en los hogares es de una potencia de 2 cv para lograr una gota media. En definitiva, el aumento de la construcción en la última década ha desembocado en  un crecimiento del empleo de la técnica del gotelé para dar el último acabado a las paredes de las casas ya que se trata de una manera eficaz de cubrir imperfecciones y de aumentar la productividad reduciendo los costes y el tiempo empleado.

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